jueves, 6 de marzo de 2014

La gran sociedad humana


Aunque somos animales racionales -tenemos alma o ánima- y mamíferos como algunos irracionales (perros, gatos, conejos, caballos, etc.), ninguna de las otras especies sufre tanta desigualdad en la disponibilidad de recursos como los seres humanos. Pero además de que nos diferenciamos por nuestro intelecto, porque hablamos, inventamos y vivimos muchos años, existen marcadas desigualdades en lo que se refiere a la posesión de bienes.
 
A pesar de que hay infinidad de especies -no sólo mamíferas-, que viven en comunidades, los seres humanos funcionamos como un gran organismo que tiene cerebro, corazón, sistema circulatorio y alma racional o espíritu.
 
Debido a esto, cada uno de nosotros participamos -sin darnos cuenta- ejerciendo diferentes funciones, bien sea de líder, de legislador, de arquitecto, de médico o de obrero.

Por esta razón, tenemos bienes materiales que determinan nuestra condición de vida. Hay algunos que tienen inmensas fortunas representadas en empresas que dan trabajo a otros que tienen menos y que perciben salarios de acuerdo a sus capacidades y responsabilidades, otros de nivel intermedio y muchos, muchísimos que tienen que vivir en la pobreza.
 
Así es la especie humana y así hemos vivido y viviremos, con grandes desigualdades necesarias para que funcione la gran sociedad humana. No podemos ser una comunidad igualitaria como lo son las hormigas, pues en este mundo se requieren tanto los científicos como los médicos, los ingenieros, los arquitectos, los agricultores, los ganaderos, los jardineros y los basureros entre otros, porque todos formamos parte de este sistema denominado humanidad.
 
 
José M. Burgos S.

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