miércoles, 18 de enero de 2012

EL SUICIDIO EN LOS ANCIANOS.

Los índices de suicidio aumentan dramáticamente, especialmente entre los ancianos. Este es un problema muy serio al que casi no se le da publicidad.

Pero, ¿qué hay detrás de esta terrible decisión?

La mayoría de los intentos de suicidio no terminan en muerte. Muchos de estos intentos se llevan a cabo en una forma pasiva en que el rescate sea posible. Estos intentos a menudo representan un grito de desesperación en busca de ayuda.

El abandono, el desamor, el dolor físico y la soledad, son factores determinantes para que los ancianos pierdan la ilusión de vivir y opten por terminar con sus vidas.

A veces hay señales que indican la posibilidad de un suicidio, como por ejemplo, regalar las pertenencias; un cambio repentino de comportamiento, cambios de humor repentinos y sin motivo, pérdida de interés en las actividades que antes disfrutaba; hablar de culpabilidad o desesperación, pero, sobre todo, hablar de la muerte, el suicidio, o el deseo de hacerse daño.

El deterioro del ser humano y los cambios que estos conllevan son parte de la vida. Sin embargo, es muy difícil culpar a alguien que en el ocaso de su vida lo ha perdido todo, y ya no tiene fuerzas para empezar una nueva vida.

Cuando alguien que en su juventud lo tuvo todo y al final se encuentra pobre, enfermo, abandonado, limitado y sin amor, es hasta cierto punto lógico que no le encuentre sentido a su existencia y opte por tomar la terrible decisión de terminar con su existencia.

Para evitar que este fenómeno continúe aumentando, es de vital importancia que las autoridades correspondientes vigilen muy de cerca el trato que se les da a los ancianos que viven en las residencias designadas para personas de la tercera edad, pues en algunas de ellas, los empleados encargados de cuidarlos, con frecuencia pierden la paciencia y los maltratan en lugar de hacerles menos triste la última etapa de sus vidas.


José M. Burgos S.

3 comentarios:

  1. Querido Burgos, detrás de estos suicidios, que lamento muchísimo, está la soledad, el abandono de la familia. Está también, el pensar que se han sacrificado una vida entera por los suyos y de pronto se ven solos, enfermos y tal vez internados en un asilo porque molestan y ya no son necesarios. Ese es un sufrimiento profundo que mata a los ancianos poco a poco o que los impulsa a acabar con sus pobres vidas.
    ¡Qué terrible dolor debe de ser sentirse abandonado porque estorbamos como un mueble viejo, en vez de tener el cariño y el agradecimiento y el respeto de nuestros hijos!
    Pero, ¡Ay! ese Dios Todo Poderosos que todo lo ve, puede que a los hijos que abandonan a sus padres, cuando ellos lleguen a viejos y desvalidos, sus hijos también los abandonen a ellos.
    Martha Pardiño

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  2. En realidad, Marthica, es una situación terrible, uno no sabe si culparlos o no.
    La desesperación y la demencia los conduce a tomar esa terrible decisión.
    Los suicidios se dan, por lo regular, en las grandes ciudades, en los pueblos
    pequeños de nuestros países, es muy extraño que suceda.
    Muchas gracias por tu amable comentario.
    Un abrazo extesivo a Alberto,

    José M.

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