El paso por la isla de Cuba de los rusos o
soviéticos, los bolos como fueron bautizados por el humor criollo del cubano,
dejaron sus huellas en las generaciones de cubanos que por obligación, tuvieron
que adaptarse a la influencia de una cultura y costumbres, hasta ese momento
desconocidas.
Con
la sovietización de la sociedad cubana, se intento también imponer su cultura,
idioma, costumbres y su tecnología. Pero los rusos también trajeron su comida y
la que más impacto las cocinas cubanas fue, “La carne Rusa enlatada”. Fue tan
fuerte su impacto, que en lo adelante con ese nombre se identifica a todas las
carnes enlatadas que llegaban al desabastecido mercado cubano, aunque vinieran de
otros países.
Un
amigo me visito y me trajo como regalo una lata de Carne Rusa enlatada; Cuantos
recuerdos. Desde inicios de la década del 60, comenzaron a llegar a Cuba los “Soviéticos”
y sus familias, eran gentes extrañas,
con costumbres y hábitos diferentes a los nuestros, poco sociables, y una
cultura desconocida para la mayoría de los cubanos. Trajeron sus costumbres y
productos, entre ellos, “La carne Rusa enlatada” que se introdujo en el mercado
y las cocinas cubanas a principio de los años sesenta. Fue impuesta como una
solución a la creciente escases de alimentos en los mercados de esa época. Al
principio los cubanos la rechazaron, no era agradable al paladar cubano
acostumbrado a la abundante y excelente variedad de carnes frescas de pollo,
pescado, cerdo o res, que hasta esos días eran comunes en los mercados cubanos,
y que desaparecieron por “Obra y gracia de la Revolución”. Los cubanos decíamos
en esa época que los rusos nos estaban mandando
“Carne de Oso en lata”, pero con el tiempo fue aceptada y ampliamente
consumida.
Que
cubano no degusto un arroz con Carne Rusa enlatada u otro “Delicioso” plato,
preparado con ese producto por las hábiles manos de las cocineras cubanas, que
lo enriquecían con sazones de nuestra rica cultura culinaria, y la hacían
exquisita al paladar. Podía ser servida en un comedor obrero, un albergue cañero,
el Servicio militar obligatorio, la escuela al campo o en la casa. A los
obreros del sector azucarero cuando estaban en periodo de zafra, se les
“Premiaba” con una cuota de alimentos extras, dentro de la cual el articulo más
importante eran algunas latas de carne Rusa enlatada.
La
Carne Rusa enlatada se comercializo de diferentes formas en la Cuba de los
Castros, la escasa variedad de alimentos que se distribuían por la libreta de
abastecimiento la tuvo entre sus escuálidas ofertas, fue usada para premiar a los
“Obreros destacados”, como recaudadora de divisas en las tiendas que vendían
productos en divisas y en la retorica Revolucionaria, como una forma de
“Destacar” la bondad de los soviéticos hacia el pueblo de Cuba al facilitarle
alimento para burlar el llamado “Bloqueo del imperialismo norteamericano” .
La
carne Rusa enlatada llego a la Cuba Revolucionaria y por décadas, ocupo un
lugar privilegiado en la mesa de los cubanos. No todos tenían el “Privilegio”
de contar con una lata de carne rusa cuando la necesitaban, porque tampoco su
comercialización estuvo liberada y al alcance del cubano de a pie.
En
Cuba, la introducción de todo tipo de artículos de consumo proveniente de la
extinta “Unión Soviética” eran comunes; Cualquier cubano recuerda a los
conocidos y rechazados “Muñequitos Rusos” o sus aburridas películas, a las lavadoras
Aurika, altamente popular por sus motores eléctricos que el ingenio cubano convertía
en ruidosos ventiladores para soportar el intenso calor, los incomodos,
calurosos y atrasados medios de transporte como los autos Lada, Moskvichs, las
motos Ural y muchos otros. Muy populares fueron las maquinarias agrícolas y
muchas otras herramientas de fabricación rusa que llegaban a Cuba precedentes
de la extinta “Unión Soviética”.
Pero,
a todos estos artículos, medios de transporte, maquinarias y herramientas casi
los hemos olvidado. Sin embargo, cuando mi amigo puso delante de mi una lata de
carne rusa, el sentido del gusto impreso en mi mente, inconscientemente, me
hiso recordar las “Huellas de un pasado” que pensé había borrado. El mas
importante, recordar que mi patria fue por años, invadida por una cultura
extraña para el cubano que vino acompañada de “La carne rusa enlatada”.
José
M. Izquierdo
Ni quisiera recordar esa carne rusa enlatada…. ¡que asco! Solo verla me producía deseos de vomitar.
ResponderEliminarMaria Teresa